miércoles, 21 de noviembre de 2012
martes, 20 de noviembre de 2012
65. La historia de Deportista (2)
Después de irnos metiendo mano a los paquetes por las calles
de Bilbao camino al hotel el calentón ya fue demasiado en el ascensor subiendo
a la habitación. Yo creo que estuvimos a un paso de bajarnos allí mismo todos los
pantalones y comenzar a amorrarnos al primer pilón que
pilláramos
Las pollas de Iker y de Deportista están muy buenas y daba
mucho morbo meterse todo eso en la boca. Incluso de dos en dos, puesto a que
aquel momento daba para muchas cosas. Notar como van creciendo y se va poniendo
duras dentro de tu boca, gracias a los lametones que muy gustosamente reciben.
Los efectos del alcohol nos perjudicaron a todos y
nuestras pollas no estaban todo lo duras que tenían que estar. Iker y
Deportista no paraban de sorprenderse por cómo había ido toda la noche y no
paraban de repetir “que osos más ricos” “que bueno que está todo lo que me estoy
comiendo”… ¿Lo tendrían preparado desde aquella misma tarde? Jajaja… La verdad
es que me daba lo mismo. Creo que Consorte y yo nunca lo habíamos pasado tan
bien con nadie y creo que tardará muuuuuucho en volver a repetirse.Luego Iker y Deportista intentaron llegar al momento de correrse, pero el alcohol nos impidió ver ese magnífico espectáculo. Espero que quede pendiente para dentro de muy poco.
lunes, 19 de noviembre de 2012
domingo, 18 de noviembre de 2012
La historia de Deportista
Deportista baila genial, y siempre te pasa el mismo pensamiento por la cabeza (¡malditas películas americanas!): “si este tío baila así ni te cuento cómo tiene que llegar a follar”. Y eso se tenía que comprobar si era cierto o no. Así que entre los tonteos que me tenía ya con Iker, que venían de antes y que aquella noche ya todo daba lo mismo, los tonteos con el Consorte porque los dos íbamos como perros en celo pensando en poder llevarnos a Deportista (y a quien hiciera falta) aquella noche al hotel; y luego a Deportista rondando por aquel lugar… todo podía valer aquella noche.
Hasta que sin saber cómo Deportista, Iker, el Consorte y yo estábamos cerrando el local y acabamos en la calle metiéndonos mano al paquete por dentro de los pantalones y haciendo una cata de qué rabo olía mejor que los otros y cómo nos moriríamos de ganas por tenerlos en la boca, o donde fuera. Y también sin saber cómo, tonteo arriba, tonteo abajo, nos encontramos en la habitación del hotel.
lunes, 5 de noviembre de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Nacho, Nacho...

A Nacho lo conocí hace ya unos cuantos años en mi época del gym (cuántos recuerdos me vienen a la mente pensando en el DiR). Es el típico chaser no guapo del todo pero resultón. Además lo que más me atraía de él era ese look interesante cuando llevaba puestas sus gafas de montura de pasta. Con el tiempo supe que uno de los osetes con los que tonteaba yo por aquel entonces en otro gimnasio del grupo era su pareja. Lo mejor de todo es que cuando estaban los dos juntos (pocas veces coincidían los dos en la sauna de vapor) hacían como que no me conocían (cosa que me ponía mucho más a cien todavía) y además se cortaban mucho de querer jugar los dos conmigo.
Pero eso solamente pasaba cuando formaban un equipo. Por separado eran insaciables.
Nacho era totalmente pasivo y le encantaba que le comieran el ojete. Aunque esa práctica nunca la hicimos en el gym, mira tú por donde uno tiene cierto sentido de la salubridad de las saunas, las pocas veces que nos lo montamos en su piso de Barcelona disfrutaba mucho mientras le repasaba todo antes de follármelo.
Recuerdo una vez toda una sesión que nos montamos en la ducha de su piso. Una ducha bastante amplia, no el típico plato cuadrado pequeño e incómodo. Para nada. Era una ducha moderna totalmente revestida de mármol travertino. Un lujo de polvazo.
Me encantaba su faceta malvada cuando me pedía que le pellizcara y mordiera sus pezones mientras él se iba masturbando. Me pedía que le apretara un poco más cada vez que se acercaba a una especie de pre-orgasmo, entonces él dejaba de masturbarse mientras yo le seguía trabajando los pezones y entonces empezaba a lubricar un montón. Le salía cantidad de pre-cum estando tan cachondo. Entonces me pedía que parara de apretarle los pezones y que con uno de mis dedos recogiera todo ese rico líquido y pedía que se lo llevara a sus labios y me comía el dedo de la forma más cerda y lasciva que sabía hacer.
Entonces pasábamos a la cama mientras él sacaba el tubo de lubricante y me pedía que untara bien su culito (bastante estrecho, todo hay que decirlo) y así se preparaba a ser follado. Se corría en poca cantidad, tal vez motivado por el exceso de pérdidas en los preliminares? Pero me encantaba cómo no dejaba de gemir mientras se corría. Es de esas personas de corrida escasa pero de orgasmo intenso.
Pese a no tener la habitación ni el piso insonorizado creo que los vecinos ya estarían acostumbrados a semejantes escándalos. Pero eso a mi no era a quién debía importarle.
Lo mejor de todo de todo es que en el gimnasio era totalmente diferente. Allí él solamente quería tocarme el pecho y masturbarme con una mano mientras con la otra se auto-trabajaba. En ningún momento dejaba comerse el rabo, cosa que en su casa cambiaba radicalmente.
Tengo que reconocer que los encuentros en la sauna del gym darían para muchas entradas de muchos blogs. Pero las tendré que ir dosificando.
lunes, 13 de febrero de 2012
Zumo de rabo.

Todos sabéis perfectamente lo fetichista que soy de las lefadas. Tanto propias como ajenas, y las ajenas mejor aún, que las propias me las conozco… demasiado!
Con cualquiera de los tíos que he estado siempre me ha dado mucho morbo el momento de la corrida, saber cómo y cuánto se correrá es algo que siempre me ha excitado. Una de las lefadas que nunca me quitaré de la cabeza fue hace más de diez años en unas vacaciones que me pegué en A Coruña, donde conocí, dormí con y me follé a Xoan, un pedazo de pelirrojo que se dejaba follar de escándalo. Con una polla enorme, pasivo como él sólo y una fuente de lefa en el momento de correrse.
Siempre me han puesto mucho los pelirrojos, pero eso creo que merecerá otro post más adelante.
En mis momento DiR destacaría a Nacho, un abogado casado, que alguna que otra vez buscaba guerra junto a su chico en las saunas de los gym.
Iré alargando la lista de fans… y como siempre os lo iré contando.
















