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domingo, 29 de enero de 2012

La paja dominical... Steve Cruz.






¿A que te pone?... Pues a mi también, y además mucho...
Creo que no hay mejor pasivo que Steve Cruz.

¡¡A deslecharse!!

sábado, 14 de enero de 2012

Waterworld



¿Quién no ha tenido el placer de mamar rabo bajo la ducha?

En mis épocas (lejanas) de gimnasio alguna que otra vez había tenido el gustazo de meterme en la boca un buen rabo de un chaser chulazo musculado de gym en las duchas. Donde todo era morboso. El hecho propio de haber intentado seducir o sentirte seducido en los vestuarios en la previa a la ducha o en la pequeña estancia en el baño de vapor con el consecuente viaje posterior a la ducha a quitarse el doble calentón que se acumulaba en mi cuerpo.

Tener la boca bien ocupada mientras notas caer constantemente el agua sobre tu cabeza y tu cuerpo. Intentando que se note lo menos posible el hecho de encontrar cuatro pies en el espacio de duchas (hay que decir que en esos casos los mejores lugares eran el DiR Maragall y DiR Castillejos), mientras sigues succionando a golpe de cadera del chulazo y con la cadencia del agua siguiendo el ritmo.

O en la sauna… algo más morboso, tal vez, porque siempre estaba la posibilidad de que alguien más pudiera unirse a la fiesta. Solamente que ese morbo de la compañía en ningún momento era superable por el morbazo y el temor de ser pillados in-fraganti por el encargado del vestuario del gimnasio mientras hacía la ronda de mantenimiento.

Recuerdo también en casa de algún follamigo o rollo bearwww donde el morbo de la situación te hacía ponerte de rodillas en la ducha mientras dabas o recibías rabo.

Con el Consorte he tenido pocas ocasiones para podérnoslo montar en plan Waterworld… La ducha de casa no está lo suficientemente acondicionada para ello. Así que han sido muy pocas las veces que lo hemos podido hacer juntos. La última vez fue durante nuestras últimas vacaciones: mamando rabo bajo la ducha mientras cae el agua… Hasta que llega el momento de sentarte directamente delante del rabo de tu “oponente” hasta que esperas el lefazo que te llegue a la cara, al pecho, a la barriga… donde sea; mientras el agua sigue cayendo y notas doble calor recorriendo tu cuerpo. El agua caliente y la leche que gotea de tu barbilla al pecho y el agua hace que se pierda entre el pelo…

Y si estamos hablando de mamadas bajo la lluvia... ¿puedes imaginarte un polvo?

Sólo te digo que la sensación de notar el bombeo de tu acompañante o ser tú el que bombeas tiene otra connotación mientras el agua riega los cuerpos.

domingo, 1 de enero de 2012

La Noche de Fin de Año.


Dice el dicho que el que folle la noche de fin de año, follará todo ese año. Bueno, o eso es lo que puntualmente y sin faltar a la cita me decía un excompañero de trabajo cada día 31 de diciembre. Y siempre, por si acaso, lo he intentado llevar a buen puerto (si el nivel etílico me lo ha acabado permitiendo, claro).

Así que anoche, bueno… más bien hace unas horas, era ese momento.

Ha sido un polvo interesante, cerdo, morboso, por sorpresa (yo la verdad es que con unas mamadas ya me hubiera dado por satisfecho), aunque no ha podido ser completo al cien por cien. Mi faceta versátil-pasivo solamente la desarrollo con mi señor Consorte, y tampoco por costumbre por lo que la verdad es que suelo tener el ojete un poco desentrenado (pero a todo se le puede poner remedio). Y anoche fue uno de esos momentos de desentreno.

Todo empezó acercándome (un poco a traición) a la polla del Consorte con la intención de deslecharlo con la boca: pero a la tercera o cuarta succión me forzó a seguir comiéndole la polla, ahogándome con todo su rabo en mi boca (cosa que los dos sabemos que el otro odia y que nunca solemos hacernos), pero fue un momento de fuerza bruta acompañado de mucho morbo, así que después de varios malos trago (jajajajaja) me dejé llevar. La noche podría prometer.

En ese momento se giró bruscamente y se puso a disposición para que le trabajara el ojete con la lengua, igualmente buscando el morbo de la situación. Hasta que cuando se cansó de tener mi lengua en su culo me giró él a mí y comenzó a buscar con su lengua mi agujero. La verdad es que, vanidades aparte lo hace genial… y yo también ¡qué cojones!. En uno de esos momentos de estar con su lengua en mi ojete se detuvo y noté que me escupía en el culo (como en las pelis porno) y volvía a la carga. Así unas tres o cuatro veces. Me ponen mucho los polvos cerdos, inspirados en el porno, polvos de dominación y sexo nada vainilla. Y entonces ya perdí todo el control de la situación. Hasta que se detuvo unos momentos, lo suficiente para ir a buscar el lubricante: yo ya sabía lo que acabaría pasando.

Y acabó pasando. Poco a poco, primero dilatando de nuevo con su lengua, escupiéndome de nuevo, luego con un par de dedos, suavemente, y luego metiendo poco a poco su rabo dentro de mi, con suaves embestidas. Dejando el rabo quieto dentro de mi ojete hasta que éste comenzara a dilatar mejor. El Consorte al fin tenía su rabo dentro de mi, y yo disfrutando en esa situación entre gusto y dolor… Pero mi desentreno acabó venciendo y el placer dio lugar al dolor… Así que las embestidas acabaron pronto.

Acabamos pajeándonos y corriéndonos, la verdad es que hasta incluso (uno que siempre intenta ser silencioso en el momento de la corrida) subí el nivel de gemido de placer…. Ya me daba lo mismo que la invitada que teníamos en la habitación de al lado se enterara de si estaba follando o no… Me dejé llevar totalmente por el cerdeo y morbo de la situación.

Ha sido un polvo cerdo, de peli porno. De los que me ponen a mil, pero de los que no hacemos mucho porque nos acabaríamos cansando de ese tipo de roles de dominación… Que de vez en cuando nunca vienen mal.

Y aquí me tienes, escribiendo esto mientras noto como mi ojete palpita un poco de vez en cuando por el ya mencionado desentreno… Habrá que intentar ponerle remedio a esto.

Feliz aNo Nuevo a todos, yo ya estoy en ello...

Sed felices, y follad mucho. Yo espero hacerlo. Y espero contároslo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Mercadona. Sexo low-cost

El mercado del sexo desde luego que es muy amplio y extenso pero de momento no me imagino en poder seleccionar ciertas mercancías en un supermercado, y mucho menos en un low-cost del estilo Mercadona.

Coincidí con Paolo hace mucho tiempo por la página del Bear, pero nunca llegó a haber ningún tipo de contacto entre nosotros. Conocíamos nuestros gustos más cerdos: tengo que decir que Paolo es de los que disfrutan con la lluvia dorada y además es de los que no tiene pudor en contarte lo que le gustaría hacerte o lo que le gustaría que le llegaras a hacer. El sexo es simplemente un mero divertimento, y como tal debe explotarse en todas sus versiones… Paolo es el claro ejemplo a todo esto.

Conocía por fotos el tamaño de su polla, de su ojete (aunque ahora mismo no recuerdo que tipo de rol sexual era el suyo), incluso llegó a enviarme fotos suyas en las cuales aparecía totalmente empapado en meos (cosa que como ya he dicho le pone a mil). Le ponía también a mil jugar con pinzas para los pezones y recuerdo como fantaseaba él con verse sometido por uno o varios tíos que le dieran todo su merecido.

Está claro que el tema de la lluvia dorada no es santo de devoción de todo el mundo… O eso o es que nos gusta disfrazarnos de beatos mojigatos y luego somos las más zorras que incluso podríamos llegar a escandalizar al mismísimo Marqués de Sade. Pero con Paolo creo que hubiera sido un buen ejemplo para realzar una fantasía con alguien sin ningún tipo de prejuicios.

Lo más gracioso de todo es que cuando veía a Paolo en fotos tampoco me parecía lo excesivamente atractivo como para concretar una cita para el cerdeo con él. Me atraía el morbo de la situación y de la persona pero no me motivaba para nada su físico ni si atractivo. Pero todo esto cambió hace unos días cuando haciendo la compra cual (vulgar) maruja en uno de los Mercadona de Barcelona me lo crucé por unos de los pasillos… Curiosamente los lácteos, ¿era algún tipo de señal providencial?

En ese mismo momento mi percepción hacia él cambió radicalmente porque: a) miré las fotos con los ojos llenos de legañas y no distinguía bien lo guapo que era; o b) realmente Paolo es de esas personas a las que las fotos no les hace justicia… pero para nada.

Así que me quedé con cara de idiota. Me sentí muy cortado de saludarlo, y no porque yo fuera acompañado del Consorte en ese periplo de compras, sino porque en eso momento mi cara cambió a “hola, fui un gilipollas desperdiciando la oportunidad de chuscar con semejante espécimen de vicio y perversión”. Tampoco Paolo hizo el gesto por saludarme, ¿se acordaría de mi? ¿de ese imbécil que perdió la oportunidad de cerdear con el maestro del sexo?

Total, que aquí me tenéis intentado averiguar en qué pen-drive guardo (espero conservarlas para un momento de necesidad pajil) las fotos de Paolo.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Lobezno


Pero el día que conocí a Chocolate Sexy en la sauna no acabó todo en un polvo frustrado…

Lobezno está gordo, es mucho más alto que yo y luce unas patillas de las que incluso el mismísimo Logan AKA Lobezno (¿no sabes de qué te estoy hablando?... pues repásate un poco los X-Men) tendría envidia muy poco sana.

Aunque más que gordo se le podría considerar medio beefy… No está muy trabajado de gym pero tampoco está obeso a lo Homer Simpson. Es una barriga dura y grande, con un buen pectoral muy sugerente. Muy peludo. Sugerentemente comestible. Tiene buena polla pero no quiere que se la chupes, solo quiere que se la castigues. Le gusta la sumisión.

A Lobezno ya lo tenía visto más de una vez por la sauna. Incluso alguna que otra vez habíamos jugado al intercambio de miradas, juegos, etc… hasta que acabas cerrado con esa persona en un cubículo de la sauna.

Lobezno sabe como hacerte disfrutar, es el perfecto sumiso, le encanta comerte el ojete y comerte los pies. No es muy aficionado a comerte la polla porque tiene otras inquietudes. Disfruta al máximo mientras le estás castigando los pezones, goza mientras le aprietas (literalmente) la polla o mientras le golpeas los huevos con la mano, se los aprietas o se los estiras. Y nunca tiene fin.

Siempre que lo he visto lleva a cuestas una mochila negra. Mochila que siempre me ha intrigado qué puede contener. Hasta que la curiosidad mató al oso y tuve que preguntar.

Me sorprendió ver todo lo que salió de aquella mochila. Pinzas para los pezones. Un consolador/dildo con forma de mano-puño de tamaño bastante grande. Una botella de lubricante y una botella de agua (para evitar la deshidratación del juguete), entre otras cosas, además de una caja de guantes médicos, caja de pañuelos, y Dios sabe que más.

-“¿Te gusta el fist? Estoy súper excitado y dilatado”.
-“Nunca lo he hecho, aunque es algo que me pone a mil”.
-"¿Me quieres meter el puño?".
-"Podemos probarlo".

Y ahí estaba yo calzándome el guante de latex, cogiendo el bote de lubricante mientras lo extendía por guante y el ojete de Lobezno con la cantidad suficiente para que entrara bien, suavemente, y hacer gozar a mi esclavo provisional. Y asi empecé, poco a poco hasta que mi mano estaba totalmente dentro del ojete de Lobezno mientras él le daba al Popper y a una especie de spray que se rociaba en una toallita e inspiraba con fuerza (más tarde descubrí que se estaba poniendo ciego de ketamina en ese momento).

La verdad es que la situación me ponía a mil. Con el rollo sumisión pasivo de Lobezno. Entonces a medio trabajo de su ojete me dijo que subiera uno de los pies al camastro. Así lo hice y el tío se regaló con una comida de pies. Entonces me pidió el otro pie mientras quería que le saciara el hambre de su ojete. A mi personalmente no me atrae mucho ni es un gran fetiche el tema pies; pero si mi esclavo se sentía totalmente perro para hacerlo pues no solamente el amo debe gozar si no que alguna que otra vez el esclavo debe tener un premio. Y lo tuvo.

Me pidió parar un poco para detenerse en comerme el ojete durante un buen rato, hasta que se cansó y volvió a pedirme que volviera a usar mi mano como dildo en su ojete y reanudara los trabajos traseros que habían quedado incompletos.

Lobezno me pedía más velocidad y fuerza en su ojete y eso me ponía más aún. Mientras le metía con una mano, con la otra me estaba masturbando. Excitado a niveles máximos.

Le anuncié que estaba a punto de correrme. Me pidió que parara de trabajarle el ojete. Así hice. Se dio media vuelta y me suplicó que descargara en su cara. En su boca, en su barba. Me corrí con un grito prolongado. Lobezno se corrió muy poco (habitual en él) y de forma más silenciosa de cómo lo recordaba.


Acabó todo duchado con mi corrida. Él encantado. Yo exhausto. Sorprendido. Pensando cómo un día que pensaba que sería para olvidar después del “incidente” con Chocolate Sexy iba a quedar totalmente como día inolvidable tras encontrarme por sorpresa con Lobezno.

jueves, 22 de septiembre de 2011

¡¡ Chocolate Sexy !!

La verdad es que he estado muy pocas veces con algún mulato o con alguien oscuro de piel. Y sí que puedo confirmar una cosa: esa leyenda urbana que se oye por ahí es cierta… “el tamaño sí es grande”.

A Chocolate Sexy lo conocí en una sauna (siento escandalizar a los lectores) y la verdad es que fue una aventura entre dulce y amarga… Llamémosla “agridulce”.

Dulce porque Chocolate Sexy no tiene mal cuerpo. Brazos fuertes, musculados pero no trabajados en gym; no mucho más alto que yo (aunque la altura jamás me ha sido un impedimento o una limitación). Tampoco es un six-pack y no luce barriga cervecera. Tiene el tamaño exacto de barriga de cualquier persona que no tiene obsesión por su cuerpo pero tampoco lo tiene dejado. Unos huevos grandes y colgantes, que me recordaban bastante a los del Consorte, y un buen rabo, larguito, robusto y grueso. Un rabo de esos que da gusto comérselo. De los que no te cabe totalmente en la boca aunque te dejas poca cantidad fuera. He de decir que tampoco no es el hombre caballo pero he tenido pollas más grandes en mis manos y en mi boca.

Con una boca deliciosa de morritos jugosos y comibles (de los cuales no tuve ninguna queja), Chocolate sexy es de esas personas que le encanta besar, morderte los labios suavemente, y juega con su lengua que mueve cada vez más rápido cuando más cachondo está.

Encantado de que le trabajen los pezones… cosa que pedía a gritos solamente con una mirada de sus ojos marrones. No me quito de la mente sus pequeños sollozos, incluso tuve que preguntarle si no le gustaba o si apretaba demasiado y el tío lo único que hacía era llevarse sus manos a las mías mientras le apretaba los pezones para que ejerciera más presión.

Aceptaba también unos cachetes en su duro culo prieto mulato. A los que respondía con unos gemidos de gozo y mirando nuevamente con cara de deseo y de ansia. Incluso un buen trabajo en sus cachetes con un masaje y un magreo duro, con fuerza y unos roces sensuales con los dedos en las proximidades del agujero de su ojete. Que se podía notar como gozaba y palpitaba de ansias de algo más.

Porque fue el primero en bajar su lengua desde mis pezones a mi polla recorriendo toda mi barriga. Porque sabía muy bien como comerme el rabo. Porque la iniciativa ajena siempre me pone más cachondo.

Algo había que pedía a gritos mientras yo disfrutaba con su polla en una mano y sus huevos cogiéndolos con la otra. Mientras nos besábamos… Algo que los dos deseábamos pero que hizo que me bloqueara totalmente.

Mientras le pajeaba me pidió que me lo follara. Yo me quedé encantado con la petición. Es más, me hubiera gustado follarme ese culo caliente, duro y voraz. Pero una alarma se me encendió directamente en el fondo de mi cerebro. Algo que hizo que cambiara totalmente mi visión y mi disfrute de ese momento…

Amargo porque en ese momento de lujuria y dejarse llevar por el momento pensé, no sé bien bien por qué, que Chocolate Sexy podría ser un chapero. Así que toda la emoción del momento se diluyó en medio segundo.

Chocolate Sexy tenía la obsesión de que me corriera encima suyo y esa petición ya la había soltado varias veces antes mientras cerdeábamos. Tampoco no tenía muchas intenciones de quererse correr porque evitaba ciertas embestidas de mi mano sobre su polla mientras yo notaba que se acercaba ese momento en el que los huevos se ponen más duros y suben un poco para quedarse más pegados al cuerpo… Es el momento premonitorio de la corrida.

Aunque al mismo tiempo hay pocos chaperos que permitan que se los follen, éste estaba obsesionado en que le clavara mi rabo fuera como fuera. Entre esa obsesión y las ganas que él tenía que yo me corriera a cualquier precio (mira que ironía me acaba de salir) le dije en ese momento “sabes… es que a mi no me gusta follar”. Y nos quedamos los dos con cara de vamos a poner solución a esto… Así que de forma bilateral decidimos poner fin a tanto frenesí.

Naturalmente las cosas no hubieran acabado en una transacción económica pero las experiencias de estar en una sauna y estar oyendo al pasar por alguno de los cubículos frases en las cuales los habitantes de esos espacios pedían compensación económica por una mamada o un polvo llenan mi mente en ciertas ocasiones.

Agridulce porque perdí un gran polvo por una mala pasada de mi cerebro. Pero de momento que me quiten lo comido… y lo que me comieron también.